Y en vista de que en unas semanas dejaré de escribir aquí y restringiré el acceso a este vejestorio, supongo que no hace daño ponerme un poco más sincero y directo que de costumbre.
Primero que nada: sí, me tomó dos jodidos años de mi miserable vida por fin mandar a la ñonga el recuerdo de mi noviazgo universitario y comenzar a ver las cosas como son; enmedio de tanta miel que yo derramaba en el blog y en público había serios problemas de confianza, llegué a permitir en ciertos momentos que me faltaran el respeto, nunca puse en duda nada de lo que me decía, y tenía el vicio de perdonar con extrema facilidad las ofensas por temor a perder a la persona que (creía) me quería más que cualquiera a pesar de mis defectos y mis rarezas. Si nunca lo hice evidente y lo manifesté todo este tiempo en forma de posts crípticos, fue por vergüenza de aceptar que mi autoestima debía estar muy baja para que eso ocurriera, que quizás me dió miedo por un momento volver a la soledad, por negación a aceptar que la mujer a la que endiosé no era mas que otro ser humano cuyas emociones y sentimientos pueden cambiar de la noche a la mañana (o incluso con potencial de ser maliciosa), por no querer verme como el típico hombre resentido que le echa toda la culpa a la vieja de sus problemas, por no querer reconocer que de alguna manera aún en recuerdos ella aún tenía poder sobre mi persona, y porque lo último que quería aceptar era que a pesar de todo aún añoraba los momentos felices que viví junto a ella (los que no dudo que sí fueron auténticos y no una farsa).
Pero ¿qué creen?, haga lo que haga, diga lo que diga y piense lo que piense, eso es pasado. Nunca volverá, ya estoy lejos de aquel entonces, en mi vida han ocurrido muchas cosas que me han mantenido ocupado hasta la fecha y día con día he cambiado para bien. Ya no soy ese chico inseguro y falsamente ilusionado con un verdadero amor al cual le sería leal de forma incondicional para toda la vida, nadie se merece esa entrega total del alma y ahora creo que aunque sí existe el amor, es un error fatal que ya me costó caro el dejarme llevar por los impulsos del corazón y querer ser el superhéroe de la dama eternamente angustiada que siempre está al pendiente del más mínimo malestar. Acepto que también cometí errores lamentables al herir a una persona que me ofreció su corazón enmedio del proceso de ir aprendiendo esta verdad de la vida, mas no lamento haber tomado la decisión de ponerle fin a algo que jamás iba a funcionar.
Para no hacer mas larga esta neta, ya pasó lo peor de esta tormenta, diría que estoy 80% recuperado de esa caída, y opté hace meses de evitar toda forma de contacto con ese pasado doloroso al grado de que en el presente no es mas que una versión deshidratada y muerta del demonio que solía asorarme en noches de desvelo. Recomiendo que lean a
Fabio Fusaro (ese hombre ya tiene ganado un lugar reservado en el cielo, me salvó de la desesperación y me evitó cometer más errores) y los tomos de
Scott Pilgrim, es lectura recreativa que ilustra con lujo de detalle lo estúpidos que somos los hombres al pensar que una mujer piensa y siente igual que uno mismo, y que nadie es perfecto, todos tenemos un pasado que nos persigue y que es imposible amar o ser amado sin herir en el proceso.
Segundo: no soy un profesional realizado aún, no soy la verga en la medicina y creo que con mis posts del internado, el servicio y mi diario de repitente de Farma dejé más que claro que yo soy de los que aprenden lento. Antes de que limitara los comments del blog, uno o dos trolls me han caído tirandome caca de ser un poser y un mal médico por ser como soy. No negaré que me encabrona que me levanten injurias, pero tampoco voy a negar que soy un ser imperfecto que aún le falta mucho para alcanzar la excelencia. Yo soy un ser humano que como tal también se encabrona, se harta, se equivoca, ayuda, defrauda y demás, soy de los pocos médicos que en nuestro gremio se niegan rotundamente a reforzar el estereotipo de que nosotros somos unos santos abnegados, que somos cagados por los dioses y más que cualquier otra cosa NOSOTROS NO CURAMOS NI SALVAMOS VIDAS. Sí, prevenimos enfermedades, medicamos, y te sacamos del apuro cuando se te ofrece, pero no somos mas que manipuladores de la naturaleza, manipulamos la fisiología del organismo a base de compuestos químicos naturales o artificiales, prolongamos tu vida si aún estamos a tiempo y tenemos todo al alcance de nuestra mano para conseguirlo, y con un antibiótico nos aseguramos que esos chancros dejen de hacerte la vida imposible, pero no siempre se obtienen los resultados deseados y la muerte es inevitable y a todos nos llegará en algún momento de la vida; vanagloriarnos de ser dioses y hacérselo creer a la gente es una de las causas por la cual ellos hacen lo imposible por destruirnos cuando los defraudamos. Y tampoco digo que los pacientes sean los malos, eso lo he dejado super enfatizado todos estos años que les he compartido mis berrinches, ellos también son seres humanos igual de imperfectos como nosotros y obviamente que habrá momentos en los que chocamos, así de simple.
Amo mi carrera y sin duda le perteneceré hasta que me sea totalmente imposible ejercerla, pero creo que como con las relaciones amorosas, tengo mi derecho de enojarme con ella de vez en cuando para después contentarnos. Eso sí, a base de ensayo y error he ido aprendiendo a ser más paciente (después de todo, si los pacientes te ven como el doc que siempre está enojado, el dinero nunca te llega).
Y no, no escribo esto para justificar ineptitud porque en principio muy a pesar de mis desaciertos jamás he sido inepto, y el hecho de que trabaje donde trabajo actualmente y que tenga una agenda de pacientes personal demuestra lo capaz que soy.
Tercero: a pesar de todo amo a toda mi familia. Ha pasado ya muchísimo tiempo desde la última vez que usé el label de Caín en mis posts, y es porque al parecer finalmente tras años de peleas, insultos, malentendidos y desaires por fin mis hermanos y yo hemos llegado a un entendimiento que nos permite coexistir pacíficamente. Aún tenemos cosas qué resolver, y si alguna vez dije que los desprecio lo dije de verdad, no soporto tener qué aguantar sus desconsideraciones hacia mis papás y a mí como cohabitantes de una misma casa, pero contrario a las novias yo no tengo realmente opciones tratándose de la gente con la que comparto sangre y nombre, y quiero suponer que ellos tienen derecho a oportunidades de enmendar las cosas (además, no conviene que estemos peleados el día que papá y mamá nos necesiten de verdad).
Cuarto y último: con el paso del tiempo aprendí a odiar este blog. Disfruto escribir en él, pero si he de ser sincero lo inicié porque Aida mi ex me lo sugirió por ahí del 2004 (ambos teníamos pretenciones pseudoliterarias en ese entonces). Lo empecé por complacer a una vieja, le puse un nombre pasado de cursi que aún persiste hasta la fecha, (y originalmente con una falta ortográfica de la cual no me di cuenta sino hasta meses después...cof cofhojarazcacofcofcof), lo adorné con colores chillones y wallpapers puñeteros casi a manera de una mamá vistiendo a su hijo de marinerito, y lo peor de todo es que me enorgullecí en su momento de todo eso. Me repugna darme la vuelta por mis viejos posts y revisar en mis archivos los PNG's que he descartado con los años y no lo soporto. Tal fue mi dependencia por escribir en esta cosa y dedicarle tanto tiempo que ahora que me doy cuenta no fue sana. Actualmente siento que yo ya no voy con el nombre, los colores y el espíritu de La Cama de Hojarasca Azul; ya no tengo esa necesidad imperiosa de escribir tantas veces en un día, ya no soy un hombre triste que se sienta reflejado en el color azul, y rodearme de un montón de hojas muertas lejos de ser confortante y juguetón se me hace estorboso, mórbido (después de todo, son hojas MUERTAS) y hasta alergénico (detesto las partículas de hojas y esporas en el aire).
Precisamente es por todo lo que ilustro en este punto que me urge ponerle fin al blog para empezar uno nuevo más acorde, más relajado e informal. Pero como al mismo tiempo también AMO al blog, se merece una despedida digna y bonita de recordar, por lo cual me haré el propósito de escribir unas últimas entradas que me ayuden a procesar el cambio.
Les diré algo: escribir todo esto me hace sentir más ligero de carga.