Día 130, Martes
Ha dado inicio mi nueva rotación por Urgencias. El doc Mac y el doc Mato son ahora mis jefes y Mr Neat es mi nuevo compañero de servicio, y aunque me pone de nervios pensar que ahora voy a tener qué tratar más directamente a la gente a riesgo de dejar en claro que a ratos me equivocaré, me siento muy a gusto con el cambio pensando en que gracias a esta rotación voy a adquirir las habilidades y el conocimiento que no me vendrán a mal dentro de un año.
Conforme pasaron las horas y comenzó la guardia las cosas han estado calmadas, pues gracias a la llegada de los nuevos residentes de Cirugía y Gine el trabajo en el quirófano y expulsivo se han acelerado bastante, dejándonos a A y a mí suficiente tiempo libre para cenar a gusto y atender nuestros otros pendientes.
Día 131, Miércoles
El día se me hizo eterno por culpa de mi maldita manía de mantenerme despierto hasta las cinco de la mañana en las guardias aún cuando no hay nada qué hacer. No pararon de llegar pacientes en ambulancias o quejándose todos por igual del mismo padecimiento (dolor estomacal, vómitos, niños con fiebre) y llegó un punto a las 12 de la tarde en el que me sentí de la chingada con tanto por hacer. Hoy enseñé a los pasantes de enfermería cómo hacer una extracción de uña exitosa sin riesgo de infligir dolor, un sangrado masivo, quebrar la uña con el esfuerzo o dejar a la paciente traumada de por vida (cosas aprendidas por mí por las malas u_u).
Esa tarde me quedé dormido en el dormitorio y me largué a casa hasta las seis.
Día 132, Jueves
Ya más repuesto llegué al servicio a chambear de lo lindo. Esta vez tomé un papel más activo y me animé a checar los casos que mas o menos ya tenía calados por pura inspección simple y me aventé algunos ingresos. Nos llegaron de a madres de pacientes en recuperación de cesárea para retiro de puntos y dos de ellas nos salieron con infección de herida quirúrgica a nivel superficial (una tenía una cicatrización espantosa, más queloide que una tumoración maligna :S).
Antes de la salida los resis, Mr Neat y yo robamos cajas de material médico caduco que dejaron abandonado en uno de los pasillos.
Una vez en casa después de mi siesta lavé mi ropa en tiempo récord gracias a que por fin usé la maldita pila del lavadero para remojar las prendas en jabón y así ahorrarme movilización de ropa y detergente.
No quiero tener guardia mañana…pero ni modo.
Día 133, Viernes (Guardia 41)
Esta vez fue un tormento: durante la noche no pararon de llegar las desgraciadas y todas fueron ingresadas con dilatación completa una tras otra, y para colmo a horas tan tardías que ya no había laboratorista disponible para hacer estudios preoperatorios para así aliviar a las que se pudieran por cesárea. El colmo es que me llegó una embarazada conflictiva en el sentido de que la pobre mujer tenía algún déficit mental o trastorno psicológico que nomás le impedía razonar bien, no le daba nadita de pena cagarse seis veces en su bata y camilla con todo y suegra al lado gritándole y a cada rato se paraba a chingarnos la vida a A y a mí.
Para las 3 cuando creímos que nos libramos de los tormentos, nos llegan politraumatizados de un accidente automovilístico y un infartado que nomás me puso los nervios de punta como en esa misma tarde que nos llegó un hombre con distrofia muscular a terminar de morirse en el hospital (ya llegó con muerte cerebral, los pendejos rescatistas no supieron reconocer a comparación de la madre del occiso que llegaron tarde para salvarlo y solo respiraba por inercia).
Amanecimos de nuevo trabajando.
Día 114, Sábado
Y para colmo, el viernes todos recibimos un estúpido memo en el que nos instaban a ir a un curso ‘obligatorio’ a todo el puto personal sobre parto humanizado y bioética médica, justo saliendo de la maldita guardia.
Ni ex Roomie 2, ni A tenían ganas de ir, y por lo que supe tampoco Mr Neat o M, ex Roomie 4 y Miss Silent nomás no irían por ser los de la guardia del día. Sin nada qué perder fui a la maldita madre esa para descubrir que nomás era el único doctor presente salvo la ponente y que me tuvieron seis horas sentado nomás para escuchar cursilería y media que nomás no es acorde con la mentalidad y la idiosincrasia de las pacientes, del personal, de los médicos de base y del puto país.
Saliendo de ahí me encontré con M y el demonio Beltazar y me invitaron a comer tacos jaliciences; en agradecimiento les dí a ellos una canastita de galletas que me regalaron las chicas de enfermería por quedarme a ayudarles a limpiar la sala de conferencias.
Llegando a casa vilmente me morí al caer sobre la cama y no desperté sino hasta la madrugada.
Día 115, Domingo
No hice ni madres mas que hacer apuntes y apendejarme jugando Castlevania Fighter. Amanecí super mormado, con frío y con chingos de ganas de morirme para no tener qué ir el día siguiente a guardia.
Ni siquiera la película de Los Simpson en el FOX me animó, y llamé a Gina para decirle que la quiero mucho.
Me fui a la cama feliz por volverla a escuchar.









