Día 10 (Guardia 3)
El Viernes les aseguro que jamás podré olvidarlo, pues fue mi tercera guardia, y la primera en la que literalmente el mundo se me vino encima: justo cuando dieron las dos de la tarde (hora en que la comida se sirve en la cocina del hospital para nosotros los doctores) me llegaron dos pacientes en las últimas de su trabajo de parto y la única señora que ya tenía en el piso también me salió con que el niño también se le venía…en ese instante estaba solo y todos los enfermeros me compadecieron porque mi suerte de salado de nuevo se había hecho efectiva.
Tratado de sobreponerme a mis nervios le solicité a la enfermera que me preparara las cosas en lo que movíamos a la más urgente a la sala de expulsión; una vez que me puse mi indumentaria y las membranas se estaban inflando casi en mis narices llegan la Dra Omnipotente y Miss Silent para asistirme/corregirme/arrastrarme en mi forma de sobrellevar las cosas, empezando por el hecho de que no había roto la membrana antes de que se inflara…y justo cuando iba a pincharla con una pinza la cosa me explota encima manchándome del pecho a los pies. Una vez ocurrido el niño no tardó más de un minuto en ser expulsado, aunque la cosa se puso tensa para mí al ver que la señora tenía un desgarro que demandaba una inmediata reparación quirúrgica, y para acabarla de chingar la señora se hizo popó encima del esfuerzo y el área estaba contaminada. Afortunadamente Dra Omnipotente estaba ahí para gritarme las instrucciones de qué hacer empezando por limpiar de acuerdo al protocolo el área y suturar por planos…pero al ver mi pulso de maraquero y mi estrés por acabar pronto para meter a la siguiente prefirió quitarme del banco y hacerlo ella misma en lo que me hacía pedazos al preguntarme cosas que Miss Silent sin sudar una sola gota le respondía (por mi madre les juro que había estudiado).
El segundo parto fue más estresante porque la señora estaba de un humor de los mil carajos. A pesar de que hacía horas le comenzamos a pasar oxitocina ella aún no daba señales de nada, y la Doctora por quitarse un peso de encima y por ponerme una gotita extra de limón en la llaga recién formada le rompió manualmente las membranas para que el chiquillo viniera rápido al mundo para provocarme un segundo infarto (no habían pasado dos minutos de que había despachado a la primera señora)…por suerte en este nacimiento no hubo desgarros ni necesidad de episiotomía, por lo cual desocupamos rápido la sala.
La tercera y última (por vía natural) fue rápida ya que de lleno la doctora estuvo a mi lado de mejor humor para darme una mini clase de obstetricia práctica para internos perdidos. Esta vez yo mismo hice una episiotomía, recibí al niño sin mayor problema y con la Doctora a un lado dándome de cocolazos pude surcir mejor que la vez anterior (no se preocupen, ella misma corregía mis errores sobre la marcha).
Terminando aquella faena les juro que me quería dar un tiro en la cabeza por el ridículo que había hecho con mis errores ante la Doctora, pero ella muy fresca como una lechuga me dio una palmadota en la espalda y me dijo que no era bueno que siendo tan joven me estresara tanto, que si seguía así me moriría antes de poder ejercer la medicina. Después de esa amistosa despedida me quedé inmerso en la papelería de los niños y las señoras, y perdí la noción del tiempo (el plato de comida que pedí que me apartaran ya definitivamente estaba perdido para siempre). Para las seis me dí cuenta de que estaba en el peor de los humores, indispuesto a salir de Toco a otras áreas con tal de quitarme de encima el pendiente de dos de las señoras que solo esperaban su papelería para pasar a piso y una señora que por la urgencia del momento y la falta de un segundo interno que tomara los datos del niño no habíamos hecho la somatometría requerida. Estaba en la peor de las disposiciones al tener a tres metros a una señora que casi me andaba exigiendo que ya la sacara de ahí y por la puerta del servicio a su mamá chingándome con lo mismo…perdí la paciencia en ese momento y con el tono que me enseñaron los compañeros le demandé a la vieja metiche que se largara de mi servicio, puesto que eso de andarse metiendo sin la indumentaria adecuada al área de gine es insalubre y dañino para los niños y las señoras, y la hija al verme y oírme así no volvió a protestar más (al menos no a mí). Pero para mi desgracia resultaba que ninguna señora de piso podía ser dada de alta, ya que todas tenían condiciones serias que demandaban observación por uno o dos días más.
En eso llegó una de las enfermeras de piso muy campante a Toco y preguntaba si yo era Lalo. Al decirle que sí me comenta que una de las pacientes que fueron dadas de alta por la mañana me había dejado un regalo: una bolsa con cajas de chocolates Nuggs y Milky Way. En ese momento no me importaba ese detalle tan amable, pero al ver su insistencia de que abriera la bolsa supe que ella quería una barra y siendo tan buena persona decidí seguir el ejemplo de mi querido mentor el Dr GS. Así que decidí compartir con las enfermeras que me ayudaron tan pacientemente en esas horas feas, con Roomie 2 (que estaba reemplazando a D en lo que ella está de vacaciones), con los doctores de turno y con esa muchacha tan insistente mi primer regalo de agradecimiento en toda mi carrera (de hecho soy el primero de entre todos los médicos novatos).
Las cosas anduvieron mas o menos calmadas cuando dieron las siete (hora de la cena: sándwiches para los médicos de guardia y el personal de enfermería), incluso me salí unos minutos del hospital para ir al OXXO y comprar una Coca y una Sangría Topo Chico para que de ahí nos sirviéramos todos (Roomie 2 desde entonces me anda sermoneando sobre en qué cosas gastar el dinero y en cuáles no ¬¬).
Pero justo cuando llegué supe que íbamos a recibir a tres pacientes: una chica con aborto espontáneo que necesitaba un legrado de urgencia, una señora preeclámptica severa y otra embarazada que al parecer por la posición de su niño iba a necesitar cesárea. En ese momento llega la Gine de turno (la Dra M) y casi al mismo tiempo que yo se aguanta las ganas de aventar el grito al cielo porque lo único que nos esperaba eran casos quirúrgicos…así que hizo una revisión express de la paciente preeclámptica para ver si era necesario inducirle el parto o no (no era necesario para esa noche), confirmó por si misma que no podíamos dar de alta a ninguna de las señoras que ya se habían aliviado, y me pidió un chocolate para darle ánimos. De inmediato nos metimos a quirófano y no tardamos más de una hora y media en acabar con los bussiness (por suerte contamos con manos extra para atender a la otra paciente).
De ahí en adelante las cosas se calmaron, y permanecimos sentados hasta que dieron las siete.
Día 11
Roomie 2 y yo acabamos pronto de hacer nuestras notas de evolución para el doc DL y tan pronto dieron las ocho nos fugamos al comedor para desayunar. Al parecer los fines de semana viene otro cocinero distinto a las dulces señoras que nos atienden de Lunes a Viernes, y sólo estaba dispuesto a prepararnos pan tostado y a ponernos al alcance de la mano una caja de cereal y tetrapacks de leche…no nos podíamos quejar tratándose de comida gratuita. Acabando él decidió irse lo más pronto posible a la casa, mientras yo optaría por quedarme unos minutos extra para abusar el Internet de la habitación de los internos y tal vez ponerme al corriente de tantas cosas que me he perdido en dos semanas de trabajo…pero no contaba con que tan pronto me apoyara en el respaldo de la silla y al ver que el Internet estaba muerto, dejé caer mi cabeza hacia atrás y me quedé ahí mismo dormido cerca de tres horas. R, el interno veterano de Torreón que ha estado viviendo ahí todo un año me despertó riéndose de la posición bizarra de mi cabeza, preguntándome si no me había torcido.
No tardé nada en ponerme de pie e irme a casa, pero en cuanto llegué de nuevo me atacó el sueño y me arrojé al colchón inflable para morir otra vez.
Un toquido muy insistente me despertó para eso de las ocho de la noche. Al abrir encontré a Ruth preguntándome muy preocupada si algo me pasó: resulta que por horas tanto Gina como mis papás han tratado por todos los medios de localizarme, y mamá al marcar en una de esas mi teléfono fue atendida por una mujer desconocida, por lo cual le pidió de favor a mi querida amiga que fuera a investigar si algo me había ocurrido. El único hallazgo que hizo fue que la puerta de la casa no tenía seguro.
Tras despedirnos llamé a mis padres y mensaje a Gina para quitarlos del pendiente, y salí a la calle a comprar mi cena en lo que carburaba ese extraño incidente de la llamada. Lo más lógico sería que mamá marcó mal en un momento de pánico.
La noche no duró más después de mi deliciosa cena que constaba de una sopa, una lata de atún, un pimiento, un tomate y una naranja.
Día 12
Desperté temprano después de pasar horas y horas dormido recuperando fuerzas perdidas en una noche pesadísima. Roomie 3 y 4 ya debieron haber regresado a casa, pero la situación había cambiado: de acuerdo a las advertencias que nos hizo Roomie 3, su novia vendría a pasar unos días en la casa. Efectivamente cuando desperté encontré la puerta de la cocina cerrada (lugar que escogió el Roomie con anticipo para tener algo de privacidad)…y la verdad es que me urgía entrar para lavar la montaña de ropa sucia que tenía ahí esperándome (la cocina es el único acceso al cuarto de lavado).
Me resigné y decidí quedarme en el cuarto a dormir un rato y a matar algo de tiempo leyendo obstetricia (qué poco énfasis se hace en los putos libros de la maldita técnica quirúrgica de la episiotomía…extraño tener Internet en casa a libre acceso), mensajearme con la Señora Patito y jugar por un ratito el Castlevania Rondo of Blood.
Para las once en contra de mis expectativas la puerta de la cocina se abrió y todos andaban circulando por la casa. Decidí entonces no desaprovechar la oportunidad y meterme a lavar mi ropa. ¡Qué asco me dio lavar el pitufo que usé en la guardia!, tan pronto tocó el agua se reactivó el olor a placenta, líquido amniótico, meconio y sangre que me cayó en la hora crítica de los partos aquel día, y más asco me dio ver cómo no paraba de brotar sangre ajena con cada tallada. Me tomó cerca de dos horas acabar de lavar mi montaña de ropa, dejando pendiente un uniforme blanco y un solo cambio de ropa interior.
De ahí me fui a buscar algo de comer, y al ver los precios espantosos de la carne en esta tierra decidí mejor buscar algo más práctico. En eso ví un local de comida al lado del super al que yo siempre voy y opté por una torta de milanesa. La mamada esa me costó $30 (sí, compatriotas Laguneros: $30 pesotes por una mierda que fácil tiene la mitad de grueso que un lonche de los nuestros y que tiene carne de la más común y corriente, siendo que los de adobada o los mixtos nosotros los damos entre $15 y $20 máximo) y encima me cobraron $20 por un litro de jugo (siendo que allá los dan entre $10 y $15). A punto de salir de ahí, tuve un altercado con un cliente de ahí que me recordó la desgracia de nosotros los médicos: mientras andes de civil nadie te va a respetar y hasta se burlarán de ti en caso de tener defectos…mas sin embargo una vez que la casualidad los reúne en el hospital y tu indumentaria blanca te cubre, convenientemente los cretinos no te recordarán y vendrán a ti suplicando tu benevolencia de galeno.
Después de sentirme estafado por tan poca cosa por tanto dinero, seguí mensajéandome con Gina y el tiempo se fue volando en mi videojuego. Para la hora de la cena decidí mejor optar por comida del mini super (una sopa, una toronja y un tomate enorme) para saciar mi apetito y sentirme agradecido por la grandeza de los detalles más sencillos.
Terminé la noche caminando nueve cuadras cargando un garrafón de agua recién llenado en una máquina dispensadora, intercambiando ocurrencias con mi amada, y dándole las buenas noches a mis adorados padres.
Por la ventana veo la luna llena y me da miedo pensar que en la guardia se me venga un kilombo de partos.
Día 13 (Guardia 4)
Apenas llegué al hospital y fuí recibido con un par de trabajos de partio, cortesía de la loca noche de luna llena que sufrió Mr Neat en su guardia junto con la buena amiga M. Nos mantuvimos muy ocupados tanto en la papelería como en los desmadres que tuvimos qué armar y desarmar en el área de expulsión y en el quirófano, tanto que ni siquiera pudimos pasar visita por la mañana y nos desocupamos todos por las once, perdiéndonos definitivamente del delicioso desayuno que nos aguardaba ese día.
Comencé a llenarme de pánico al ver que sólo nos llegaban mujeres multigestas con 6 cm de dilatación y borramiento del 70%, pero las cosas se calmaron un poco para mí cerca de las dos de la tarde: a esa hora pasé yo solo a hacer visitas de Ginecología a piso, teniendo como tema musical acompañante la marcha imperial de Star Wars (mejor conocida como el tema de Darth Vader) a todo volumen saliendo de mis bocinas hiper estereofónicas (gracias por la idea, Paty).
Cuando fué hora de que llegara la Doctora Omnipotente que tiene la tendencia de alabar a Miss Silent y decirme que las cosas las hago mal (no cuestiono que sea cierto) que le dió por irse sobre Roomie 2 cuando accidentalmente trozó el cable del tocógrafo. Recibimos a dos partos antes de las 4 de la tarde y ya estabamos todos hasta la madre de seguir recibiendo señoras a punto de desembarazarse.
Para la noche la Dra Mir como de costumbre nos hizo un super paro dándonos lecciones prácticas de obstetricia en el caso de una chica secundigesta con antecedente de aborto...tenía los genitales tan pequeños como una niña que naturalmente con todo y episiotomía la mujer tuvo múltiples desgarres y aprendimos algo de la metodologñia a seguir en esos casos complicados.
Nos la hemos pasado en chinga hasta hace una hora...acabo de regresar de la casa para bañarme y cambiarme mi uniforme quirúrgico que hoy fue severamente castigado: orines de niños recién nacidos que no avisan, meconios, placentas, sangre, líquido amniótico y mucosas que manchaban horriblemente mi indumentaria, pero que a su vez fueron mis medallas de honor por la forma en que Roomie 2 y yo hicimos frente al nuevo desafío.
¡Me siento invencible!
martes, julio 07, 2009
Crónicas de una semana perdida
Dicho por José Eduardo a las 04:26 AM
Atajos: Decadencia, Internado/Infiernado, Lagunero en Monclova, Mi Orgullo, Mi Sueño
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2 Impresiones:
Definitivamente no quiero tener hijos :X
Muchos animos, se ve que te traen en chinga las doctoras, pero lo estas haciendo bien :)
Ya me imagino como has de andar sin internet, neta que se te extraña u_u
Entre más cerca de US, más cara y (a veces) de peor calidad es la comida. Bienvenido a mi mundo jajaja. Por eso yo vivo encantando comiendo tan barato en Gomez =).
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